Religare, de Eva Kalo Chans, es un libro de poesía que asume el riesgo de la intemperie: escribe desde la herida abierta entre lo humano y lo sagrado, allí donde la palabra no consuela, sino que tensa, interroga y sangra. El título no es un gesto ornamental: religare —volver a unir— se manifiesta como una operación poética radical que intenta recomponer, no sin violencia, los fragmentos del cuerpo, de la fe, del deseo y de la memoria.
La obra se articula en secciones que funcionan como estaciones de un descenso: Olivos, Epifanía, El Oficio y Campanas. En ellas, la voz poética avanza entre imágenes bíblicas, carne expuesta, erotismo sacrificial y una conciencia política soterrada, donde Dios ya no es refugio sino interlocutor inquietante, a veces cómplice, a veces ausencia. El lenguaje, de gran densidad simbólica, combina lo místico con lo visceral, lo litúrgico con lo marginal, construyendo una poética donde escribir es un acto corporal extremo, casi un martirio elegido.
Simbólicamente, Religare propone una fe sin dogma: una fe en la palabra como último lugar de resistencia. La poeta no busca redención, sino lucidez; no promete salvación, sino una forma de verdad que se alcanza atravesando el barro. El resultado es un libro exigente y poderoso, que no se deja leer con comodidad y que convierte la poesía en un espacio de confrontación ética, espiritual y estética, donde el lector queda, inevitablemente, implicado.
— Andrés Camacho
Diciembre de 2025.
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